DEBAJO DE LA FALDA (+18)
Toda la planta baja del recinto es inundada por el desagradable aroma provocado por todos los locales de comida que rodean los puestos de artículos de anime. Es culpa de mi hermana y su obsesión por la comida asiática que estemos tanto tiempo aquí.
—¡Mama! Cómprame esto— mi hermana jala de la manga de la blusa de mi madre mientras señala un puesto de onigiris.
—oye lu— antes de que pueda decir mi nombre cubro la boca de mi madre.
—¡Mimi! Soy Mimi. Cuando estamos aquí me llamo Mimi—.
Mi madre rueda los ojos y aparta su mirada de mí.
—bueno... Mimi. Tu hermana y yo nos quedaremos aquí un rato, si quieres puedes ir a caminar por ahí—.
Asiento con la cabeza.
Al recibir el mensaje, mi madre se deja jalar por mi hermana perdiéndose entre la multitud.
Sin nada más que hacer camino entre los pasillos dando vistazos ocasionales a los puestos que llaman mi atención. Para mi mala suerte las tiendas no varían sus productos. Posters, mangas, figuras y dulces, cosas normales en una convención de anime.
Junto a esto, varias personas me detienen de forma ocasional para tomarse fotos conmigo. Mas que el cosplay creo que lo que les llama la atención es mi gran altura, también hay que sumar la blusa escotada por la cual mi madre me regaño esta mañana antes de salir de casa.
—D-dis... disculpa— una delgada mano toca mi espalda— ¿puedo tomarme una foto contigo? —
—claro que si—Esperando a una niña o un pervertido por su voz temblorosa y casi chillona me doy la vuelta.
Al ver de quien se trata mi respiración se corta. Es imposible que sea ella.
Frente a mí, la persona la cual me pidió una foto se trata de ni más ni menos que Yumi, una cosplayer con cierta popularidad debido a su gran trabajo con personajes de pecho plano. Hoy no era la excepción, pese a no reconocer el personaje es imposible no notar el increíble trabajo el cual tiene ese disfraz.
Es como si fuese sacada de un manga escolar, una falda corta por encima de las rodillas, una blusa blanca por la cual es posible ver el sujetador debajo de esta.
—¡Yumi! Soy gran fan tuya. Te sigo desde hace mucho—.
El rostro de Yumi toma un leve tono rojizo antes de agradecer mis palabras.
Sin decir una sola palabra nos paramos una al lado de la otra para poder tomar varias fotos.
“¡flash! ¡flash! ¡flash!” varias fotos son tomadas en pocos segundos.
Abro la aplació de galería para poder admirar las fotos con mis cosplayer favorita.
La mirada de Yumi... ¿por qué? ¿porque la mirada de Yumi esta fija en mis pechos?
Sin importar cual foto sea, en todas la dirección de los ojos de Yumi es fija en mi escote.
—¿puedo— Yumi toma un leve respiro antes de seguir hablando— saber tu usuario para enviarte las fotos que tome? — el rostro de Yumi sigue rojo.
Debe ser una equivocación, Yumi no podría hacer eso. Es imposible que a Yumi e gusten las chicas.
Solo queda un modo de comprobar esto.
—claro, soy @mimi.mi. ¿puedo tomarme otra foto contigo? Es que no me gusto como salgo— esta, es la única forma de saber si se trata de un error o Yumi realmente está interesada en las chicas.
—ya te reconocí—Yumi abre los comentarios de uno de sus posts y señala mi usser—Eres la chica que siempre comenta mis fotos—.
Descaradamente acerco mis pechos lo más posible al rostro de Yumi.
La mirada de Yumi es clara. Es tan directa e indiscreta que solo una idiota no podría notarla.
¿por qué? A mí no me gustan las mujeres ¿porque siento tanto calor en mis pechos?
Acerco aún más mis pechos al rostro de Yumi, prácticamente se los estoy restregando en la cara.
—mi... ¿Mimi? ¿no crees que — Yumi da cortos pasos hacia atrás— estas demasiado cerca? —
Con cada paso que da Yumi hacia atrás doy dos para adelante.
—¿mi-mimi?—
Algo duro entra en contacto con mi pierna.
Al bajar la mirada buscando el dueño de esa sensación quedó paralizada.
Un leve bulto se marca bajo la falda escolar de Yumi.
—p-porfavor— Yumi se cubre el rostro con ambas manos—no le digas a nadie sobre esto—.
—¿Sobre que?— hago leves movimientos con la pierna que está en contacto con el bulto de Yumi.
Abrazo a Yumi con fuerza. Mis pechos se pegan contra su rostro dejando en medio de estos su cabeza.
—¡espera! No hagas eso Mimi—.
Yumi intenta hacerme retroceder empujándome con ambas manos, por la poca fuerza que aplica es fácil notar que solo está fingiendo.
—oh, mi linda Yumi ¿Qué te parece si nos vamos a un lugar más privado para hablar? —
Yumi, con su cabeza aún en medio de mis tetas asiente.
Debido a la experiencia de Yumi con respecto al tema de convenciones vamos al baño del segundo piso. Piso el cual tiene la menor cantidad de puestos y de gente.
Incluso si no hay nadie en el baño me encierro en el último cubículo junto a Yumi.
—vamos. Dejame ver que guardas debajo de esa falda—.
Yumi sin decir una sola palabra hace caso a mi petición.
Con las manos temblando Yumi sujeta los extremos de la falda y los levanta.
—incluso usas algo tan femenino aquí abajo fu~ fu~—.
Sujeto por los hombros a Yumi y lo hago sentarse sobre el retrete.
Gracias a qué Yumi aún mantiene su falda levantada no es difícil retirar las bragas que lleva puestas.
—oh… quien diría que alguien tan femenino como tu tendrías algo tan grande aquí abajo—.
El tamaño del miembro de Yumi es algo que nunca había visto. Sería imposible hacer una comparación con los de mis exnovios, las cosas empeorarían si lo comparo con el de mi novio actual.
Retiro uno de mis guantes de mi mano y tal como si fuese una onahole lo pongo sobre el pene de Yumi.
—¿M-mimi? ¿Qué estás haciendo? —
Le respondo con una pequeña sonrisa antes de sujetar su miembro con fuerza y hacer movimientos rítmicos de arriba abajo.
Su pene es aún más grueso de lo que pensé. Apenas logro cerrar la mano alrededor de este.
Por primera vez puedo escuchar su voz real. Esa falsa voz femenina con la que me saludo es reemplazada por leves gemidos irregulares.
—ah~ ¡M-mimi! Dame un momento, si sigues así podría… Ah~— antes de poder terminar su frase un gemido lo detiene.
Sabiendo lo que quería decir sujeto con más fuerza su pene, dejando de lado los movimientos rítmicos y de velocidad media procedo a hacer movimientos rápidos e intensos.
—¡n-no! Mimi. Ah~—.
Yumi eyacula dentro de mi guante. Este se vuelve pesado y caliente.
—hay… mucho semen aquí dentro…— mi mirada se queda fija en el interior del guante— yo… no debería hacer esto… pero—.
Le enseño el guante lleno de semen a Yumi, acto seguido procedo a ponerlo de nuevo en mi mano.
Se siente como si metiera mi mano en papilla. Es espeso, caliente y sobre todo pegajoso.
—¿Está listo para el siguiente round? —
Desabrochó mi falda dejándola caer al suelo.
—e-espera… Mimi—las palabras de Yumi son cortadas por fuertes bocanadas de aire— déjame… descansar… ¡solo unos minutos! —
—aish… ¡está bien! Solo será un poco —.
Mis pechos arden, mi entrepierna pica. No puedo quedarme así. Quiero seguir ¡Necesito seguir!
Aparto las manos de Yumi y me siento sobre sus piernas, son muy delgada y suaves. Si no fuera porque siento su enorme pene contra mi trasero podría pensar que se trata de una linda chica.
—Yumi, mírame bien—.
Mis labios entran en contacto con los suyos.
Lo normal en un beso sería cerrar los ojos. Para mí buena suerte este no se trata de uno.
Mi mirada y la de Yumi se cruzan.
Unas suaves, delgadas y casi femeninas manos se posan encima de mi culo y aprietan como si de una pelota antiestrés se trataste.
—m-Mimi…— las palabras que Yumi iba a decir son silenciadas por mi lengua la cual se abre camino dentro de la boca de Yumi.
Gracias a nuestro beso el enorme pene de Yumi vuelve a estar erecto. Me doy cuenta de esto al sentir como queda en medio de mis nalgas.
Junto mi boca con el oído de Yumi e imitando un tono seductor como los que las chicas usan en los hentais le susurró a Yumi “no tenemos condones, así que más te vale aguantar mucho”
Apoyando mis pies en el inodoro levanto mi culo unos pocos centímetros por encima del pene de Yumi.
Sin darle a Yumi alguna señal para que se prepare me dejó caer introduciendo su miembro en un instante.
Cómo era de esperarse la reacción de Yumi es gemir y sujetar mi trasero con ambas manos, su agarra tiene tanta fuerza que me provoca un leve dolor al enterarme las uñas.
—¡Mi-mi! Si haces eso otra vez—yumi empuja mi trasero hacia abajo intentando evitar que repita mi movimiento— ¡si vuelves a hacer eso podría correrme! —
Nunca había tenido algo así de grande dentro. Siento que algo dentro de mí es aplastado.
Debido al sentón mis piernas tiemblan ¡Esto no es como en los hentais! Las chicas parecen poder recibir algo incluso más grande y no sienten esto. Si mis piernas siguen temblando así perderé el equilibrio.
—¡Mimi! ¡Se siente muy bien estar dentro de ti! —
Es como si un leve cosquilleo recorriera todo mi cuerpo. Todo por culpa de las palabras de Yumi.
Necesito hacerlo venir. Deseo con todo mi cuerpo tener su semen dentro de mi.
Igual que la primera vez uso el inodoro como apoyo para levantarme una distancia considerable, está vez mayor.
Ahora con más distancia dejo caer mi culo contra el pene de Yumi.
Al entrar siento algo similar a una leve descarga dentro de mi entrepierna.
Antes de poder prepararme para dar un tercer sentón soy detenida por un fuerte abrazo.
Los delgados pero fuertes brazos de Yumi rodean mi cuerpo.
Respondo el abrazo de Yumi y empiezo a besarlo.
Incluso si estamos así esto debe de seguir.
Para no detener la acción doy pequeños saltos sobre las piernas de Yumi.
Aún con el beso es imposible contener los gemidos de los dos.
—¡Mi-mimi! ¡No puedo soportarlo más! Siento que en cualquier momento podría soltarlo—.
Separo mis labios de los de Yumi y los acerco a su oído.
—adelante, hazlo dentro— junto a estas palabras doy una leve mordida a su oreja.
Tal y como si se tratara de una orden. Al momento de dar la mordida siento como un espeso y caliente liquido es liberado en mí.
Tras haber eyaculando separó mi cuerpo del de Yumi. Debido al sudor de ambos su blusa blanca se ha transparentado.
—sabes Yumi… ya que lo hiciste dentro sería un desperdicio no hacerlo hasta quedar satisfechos—.
—y-yo… —igual que antes las palabras de Yumi se cortan para dar bocanada de aire, es clara la poca resistencia que este chico tiene— ya estoy… satisfecho—.
—¡pues yo no! Y parece que tu amiguito de ahí abajo tampoco lo está—señalo su pene aún erecto.
Me agachó hasta quedar sobre mis rodillas, curiosamente quedó a la altura de su pene.
—nos vamos a divertir mucho más— tras decir eso le doy un beso al glande de Yumi dejando una marca de mi labial.
Como esperaba, esto provoca un gemido por parte de Yumi. Se ve tan lindo gimiendo así mientras viste ropa de mujer.
Abro lo más que puedo mi boca e introduzco el pene de Yumi en ella.
Mientras más meto su miembro en mi boca más tiemblan las piernas de Yumi. Tras varias eyaculaciones se encuentra algo sensible.
Para detener el molesto movimiento de piernas de Yumi las sujeto. Aprovechando esto como apoyo aumento la velocidad con la que recorro su pene con mis labios.
Su pene es enorme, después de esto es seguro que me dolerá la boca.
Las manos de Yumi finalmente sueltan mi trasero. Ahora sujetan con la misma fuerza mi cabeza.
—¡Mi-mi! Lo siento—.
Antes de poder preguntar “¿por qué?” siento como mi cabeza es jalada contra el metiendo por completo su pene. Siento como mi garganta es aplastada por su miembro.
En el momento que es introducido por completo siento un gigantesco calor en la garganta. Yumi se ha corrido.
Me cuesta tragarlo, la cantidad esta vez es exagerada, incluso más de la que soltó dentro del guante.
Con lo sumiso que se veía al inicio, es imposible pensar que aquella chica tímida que seguía en Instagram resultara ser un rudo pervertido.
Parece que Yumi finalmente está tomando la iniciativa, se está dejando llevar por sus instintos.
—oye yumi— inclino mi cuerpo para adelante dejando mi culo frente a Yumi— hay que seguir divirtiéndonos—.
Imitando un hentai que vi hace tiempo muevo mi trasero de izquierda a derecha una y otra vez.
Si es que Yumi está tomando la iniciativa lo hará.
La respuesta de Yumi no se hace esperar.
Sujetándome de la cintura, Yumi acerca su pene a mi vagina.
—¡Mimi! ¡Mimi! ¡Mimi! ...— dice una y otra vez mientras introduce su polla en mí.
La sensación de descarga de hace unos minutos regresa ahora con aun más intensidad.
—¡Yumi! Si lo haces así de fuerte... Ah~ Ah~ —sin control alguno varios gemidos salen de mi boca, nunca nadie me había hecho gemir así— Yumi no seas tan rudo—.
Como yo hice en mi momento, Yumi ignora mis suplicas, se recarga sobre mi espalda y sujeta mis pechos.
—¡Mimi! ¡Mimi! ¡Mimi! ¡necesito venirme en ti Mimi! —
“puru puru puru rin...” es ese, mi inconfundible tono de llamada robado de un anime. Pero quien podría estar llamando en un momento tan inoportuno. Tal vez sea mi madre buscándome o mi hermana pidiéndome dinero.
Se trata de la peor persona posible en esta situación, mi novio.
Yumi da un rápido vistazo a la pantalla del celular, no es difícil deducir quien es cuando está registrado como “mi amor”.
—vamos, contesta de una vez— Yumi jala de mis pezones.
Ignorando mi sentido común hago caso a la orden de Yumi.
—oh... h-hola cariño... ah...—antes de que un gemido salga de mi boca lo silencio mordiendo mis labios.
—mi amor, quería saber si hoy ibas a regresar tarde. Estaba pensando en hacer algo rico de cenar. Podrías invitar a tu hermana— responde mi novio al otro lado del teléfono.
—so-so... sobre eso... creo que hoy voy a llegar muy tarde a casa. Estoy acompañando a una amiga en algo—.
Esta situación, es prácticamente idéntica a los mangas hentai.
Se que está mal, que no lo debería hacer. Pero aun asi lo quiero, debo gemir, gemir con todas mis fuerzas.
—oh... entiendo amor... Cuidate mucho y a tu amiga. Mañana podemos hacer la cena—.
La fuerza con la que yumi jala de mis pezones aumenta ¿acaso le excita esto?
—s-s-si... lo siento mucho Ah~— un gemido casi sale de mi boca, fue gracias a un beso de Yumi que mi novio no lo pudo escuchar— nos vemos mañana—.
—¡Mimi! Voy a hacerlo dentro— me susurra Yumi.
—y-yumi, espera—
Ignorando mi suplica Yumi se corre dentro de mí.
Es imposible no hacerlo ahora, no hay forma de que lo contenga.
—Yumi ¡es demasiado semen dentro de mí! AH~—.
Y tal como deseaba, un gemido salió mientras estoy al teléfono con mi novio. Pero, como si se tratara de un milagro parece que mi novio colgó antes de poder oír eso.
Tras correrse, yumi vuelve a sentarse en el inodoro.
—¡qué bien se sintió! Mimi eres increíble! —
—¿se sintió? Yumi, apenas vamos empezando—.
Igual que mi falda desabrocho mi blusa y dejo mis pechos al aire.
—¡mi-Mimi! Al menos dame un pequeño descanso—
Después de ese día, seguí follando con Yumi de forma regular. Claro, con el siempre vestido de mujer.
Fin.—
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